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En esta era de rankings y acreditaciones ¿dónde concentrar los esfuerzos para mejorar la capacidad y generar nuevos conocimientos? La información institucional que difunden las universidades es un buen punto de partida para explicar qué factores influyen en la producción científica. De acuerdo con los resultados obtenidos, un primer análisis reveló que los doctores graduados y socios internacionales explican la producción científica generada. En segundo lugar, se identificó que las empresas necesitan un respaldo con datos que puedan corroborarse.

En esta era de rankings y acreditaciones, la producción científica de una universidad (o centro de investigación) se ha convertido en una suerte de mandato imperativo. Es decir, o aumentan el número de artículos enviados a revistas académicas, así como a congresos y conferencias internacionales, o serán desplazadas por otras que sí logren incrementar sus productos de investigación a mayor velocidad.

“¿Dónde debemos concentrar nuestros esfuerzos para mejorar nuestra capacidad de generar nuevos conocimientos?”

Frente a esta situación, la pregunta inevitable para las autoridades y gestores de investigación es: ¿dónde debemos concentrar nuestros esfuerzos para mejorar nuestra capacidad de generar nuevos conocimientos? Es una pregunta compleja que puede ser abordada desde múltiples aristas, pero para tener una opinión informada debemos respaldarnos en datos que puedan comprobarse. Por ello, la información institucional que difunden las universidades (por ejemplo, el número de profesores en pre y posgrado, la cantidad de egresados o titulados cada año, así como el número de investigadores o profesores a tiempo completo) es un buen punto de partida para explicar qué factores influyen en su producción científica.

En esta investigación analizamos tres factores que explican el número de publicaciones registradas en Scopus, una base de datos multidisciplinaria que junto al Web of Science (WoS) forman lo que se conoce como corriente principal de la ciencia, o conocimiento científico. En nuestro estudio, los tres factores propuestos fueron: profesores, doctores graduados y socios internacionales. Para ello empleamos una técnica llamada análisis de regresión que determina cuál es el aporte de cada variable sobre el resultado que deseamos explicar y en qué medida dicho aporte no es producto del azar o de algún error de medición. El modelo lo aplicamos a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) por ser la universidad más antigua de América y por ser una institución emblemática en el Perú.

Un primer análisis reveló que los doctores graduados y socios internacionales explican la producción científica. Pero al incorporar una mirada longitudinal, usando una técnica de análisis conocida como series de tiempo, determinamos que luego de cinco años solo el número de doctores graduados contribuye a mejorar la producción científica registrada en Scopus.

“Solo el número de doctores graduados contribuye a mejorar la producción científica registrada en Scopus” 

Este resultado es importante porque valida algo que los gestores de investigación intuyen desde hace mucho tiempo: no basta con crear redes académicas internacionales con científicos de clase mundial, ante todo debe fortalecerse la capacidad de hacer ciencia de cada universidad. Y eso pasa por impulsar el rigor de los programas de doctorado. Pero hay un riesgo grande con esta orientación hacia los doctorados, que es darle más importancia a seguir los trámites formales y graduar como doctores a quienes hayan completado los formatos y seguido los procedimientos proporcionados por las escuelas de posgrado y los asesores de tesis doctorales. Es una condición necesaria, pero no suficiente.

Ante todo, el fortalecimiento debe estar orientado al desarrollo de un enfoque racional basado en métodos verificados y verificables. En el caso de una escuela de negocios como CENTRUM, esta orientación hacia la toma de decisiones respaldadas en evidencia es doblemente importante porque la administración es un campo plagado de modas académicas (o enfoque pseudo científicos) popularizados por los expertos de turno.

“Las soluciones implementadas en las empresas debieran respaldarse no tanto en la intuición o tradición (como suele ocurrir casi siempre), sino en datos que puedan corroborarse”

En segundo lugar, las soluciones implementadas en las empresas debieran respaldarse no tanto en la intuición o tradición (como suele ocurrir casi siempre), sino en datos que puedan corroborarse. No es casual que la palabra ciencia venga del latín scientia, conocimiento verificado y verificable. De esta manera, sentaremos las bases para una práctica gerencial basada en evidencia.

Esta información se ha presentado en el paper “Factores asociados con la producción científica indizada en Scopus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos”, elaborado por Carlos Vílchez-Román y Farita Huamán. Si desea leer el artículo completo, haga clic.

 


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