Mujeres y varones en tiempos del COVID-19

02 Abril 2020

Autora: Mg. Carmen Del Río / Profesora e Investigadora

A las 14:26:24 del 25 de marzo del 2020, se reporta que son 172 países/regiones en el mundo que presentan personas contagiadas con la enfermedad COVID-19, la que es causada por el coronavirus de más reciente descubrimiento, el cual tuvo lugar debido al brote surgido en la ciudad de Wuhan (Hubei, China), en diciembre del 2019. Los números oficiales de los contagios alcanzan, hasta el momento, a 458,927 personas, de las cuales 113,687 se han recuperado, mientras que 20,807 han fallecido. Lamentablemente, estas cifras dejarán de ser las mismas ni bien sean escritas, puesto que los casos a nivel mundial van en ascenso a paso acelerado.

Esta enfermedad, cuya novedad y capacidad de contagio plantea retos enormes al mundo científico, los gobiernos, y las sociedades en general, también está motivando la generación de nuevo conocimiento (más, o menos, provisorio), tanto del propio comportamiento del virus y los efectos que éste produce, como del comportamiento de las personas en un planeta en tiempos de pandemia. Así, de la información que se está generando desde diversas partes del mundo, y a la que se permite acceso público, si lo hay, se van vislumbrando ciertos patrones.

Uno de esos patrones es el referido a las diferencias entre mujeres y varones en el contexto de esta enfermedad. De la poca data desagregada por sexo, quizá la del número de personas contagiadas y la del número de fallecimientos sea la más disponible. Por ejemplo, de las cifras publicadas por Global Health 5050, a la que se ha añadido la información disponible para el caso peruano, tenemos que:

Fuente contagios y fallecimientos fuera del Perú: Global Health 5050

Fuente contagios Perú: Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades

Fuente fallecimientos Perú: Comunicados del Ministerio de Salud del Perú

Puntualmente, la data disponible en materia de contagios, para el caso peruano, muestra que, a las 23:00:00 del 23 de marzo del 2020, se tiene lo siguiente:

Por su parte, la data disponible en materia de fallecimientos, para el caso peruano, muestra que, a las 12:48:00 del 25 de marzo del 2020, del total de fallecimientos reportados (9), 2 corresponden a mujeres (de 66 y 75 años de edad) y 7 a varones (de 38, 47, 69, 76, 78, 83 y 94 años de edad). Si bien este número no es comparable con el del caso italiano, o español, que juntos alcanzan 10,937 personas fallecidas de las 20,807 a nivel mundial, ya parece manifestarse similar tendencia, vale decir, que el COVID-19 es más mortal en el caso de los varones que de las mujeres.

El qué da cuenta de estas diferencias aún no es posible de ser determinado a ciencia cierta. Las explicaciones van por alegar causas biológicas (p.ej.: experimentos previos en ratones sugerirían que el estrógeno en las mujeres podría constituir un factor explicativo, o que las mujeres cuentan con sistemas inmunitarios más fuertes), de comportamiento (hábitos de consumo o de autocuidado), o ambas. En añadidura, cabe tener en cuenta que las cifras, por lo menos las de contagio, dependen en gran medida de las estrategias utilizadas por los gobiernos para aplicar las pruebas, y de su decisión y/o capacidad de respuesta frente a los casos reportados por la población, por lo que los números oficiales con los que se cuentan penden de ello. Un caso interesante es el de Corea del Sur, cuyo principal brote provino de una secta religiosa conformada en su mayoría por mujeres jóvenes, de allí la sobrerrepresentación de mujeres en la data de contagios de dicho país, si bien la data de fallecimientos mantiene la tendencia identificada (54% para el caso de los varones).

Lo que sí es conocido es la suma importancia de que los diversos actores tengan acceso a información debidamente desagregada (por sexo, edad, etc.), y que sea públicamente disponible, a fin de que permita poner atención a las diferencias que van surgiendo entre mujeres y varones en este contexto, y así facilitar el desarrollo de mayores indagaciones, estudios, enfoques y/o posibles soluciones.

Ya en un comentario publicado a inicios de marzo en The Lancet, Wenham, Smith & Morgan alertaban que reconocer las diferentes formas en las que las enfermedades afectan a mujeres y a varones es fundamental para avanzar en nuestra comprensión de cómo desarrollar políticas e intervenciones que sean efectivas y equitativas. Para ello, contar con data desagregada es fundamental. Y, sin embargo, las autoras también alertaban que la data desagregada por sexo es aún incompleta, lo que ha sido constatado en la elaboración del presente texto.

Finalmente, el análisis también debería estar en posibilidad de tener en cuenta data desagregada indirecta, pero relevante para la materia, como por ejemplo, la que proviene de las estructuras sociales que determinan que mujeres y varones asuman roles diferentes en nuestras sociedades (p.ej.: roles de cuidado, o profesiones que no acogen por igual a personas de ambos sexos), que cuenten con diferentes niveles de autonomía (p.ej.: en la toma de decisiones, o en la capacidad de respuesta ante circunstancias excepcionales), que cuenten con diferentes posibilidades de acceso, trato y/o respuesta por parte del Estado (p.ej.: en a quién se le acredita voz y conocimiento, o a quién se le brinda debida atención en sus denuncias), entre otros.

Si desea comunicarse con la profesora e investigadora de CENTRUM PUCP, Carmen Del Río, escribir a: delrio.ca@pucp.edu.pe

 

Nota. Foto de portada. Fuente: Center for Systems Science and Engineering (CSSE) at Johns Hopkins University 

 

CENTRUM PUCP se reserva sobre las opiniones personales presentadas en este artículo.

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