Un estudio publicado en Scientometrics reconstruyó, a partir de Scopus, la trayectoria institucional de cerca de 185 mil autores que publicaron con filiación en el Perú, Colombia o Venezuela entre 2000 y 2023, y se preguntó cuál de los marcos conceptuales de la literatura describe mejor la movilidad científica de estos países. La respuesta: la fuga de cerebros, y no la circulación que se aplica a los países centrales; el caso venezolano se aproxima, además, al desaprovechamiento del talento.
La literatura especializada dispone de varios marcos conceptuales para nombrar el movimiento de los investigadores. La fuga de cerebros designa la emigración de personal altamente calificado desde países pobres hacia países ricos, en busca de mejores condiciones de trabajo y de carrera. La ganancia de cerebros nombra el caso del país receptor, cuando esa incorporación mejora su capacidad de innovación, su productividad y su competitividad. El desaprovechamiento del talento se refiere al migrante que termina empleado en funciones que no requieren su formación ni su experiencia. La circulación de cerebros, por su parte, supone un intercambio que beneficia tanto al país que forma al investigador como al que lo recibe, y es la definición que se aplica a los países centrales.
El estudio trabajó con los metadatos de Scopus para el período 2000-2023 y reconstruyó la historia de afiliaciones de cada autor que publicó al menos un artículo con filiación en alguno de los tres países: cerca de 43 mil investigadores en el Perú, 110 mil en Colombia y 31 mil en Venezuela. El identificador único de autor de la base permitió clasificar cada trayectoria en nueve categorías, desde la permanencia en la misma institución hasta la emigración permanente, y construir las redes de coautoría de cada país.
La circulación de cerebros presupone comunidades con masa crítica suficiente para sostener redes de cooperación entre quienes se mueven y quienes permanecen. El estudio no encontró esas condiciones. En los tres países la inversión en ciencia y tecnología sigue siendo baja, las comunidades científicas son pequeñas, la oferta de programas doctorales y de becas doctorales es reducida, y la colaboración interna, regional y global resultó acotada. Las políticas de retención de personal calificado son limitadas en Colombia y el Perú, e inexistentes en Venezuela.
Sobre esa base común, cada país siguió su propio curso. Colombia registró el mayor volumen de movilidad en todas las categorías y una tendencia creciente, desempeño que el estudio vincula con sus políticas de ciencia y tecnología, entre ellas la conversión de Colciencias en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en 2019, con mayor presupuesto para financiar la investigación. El Perú mostró un crecimiento pronunciado de la movilidad desde 2015, con un aumento notable de la emigración académica hacia América del Norte y Europa, y una alta permanencia de los investigadores en la misma institución, rasgo que el estudio interpreta como positivo dado el tamaño reducido de su comunidad.
Venezuela mostró el comportamiento contrario. Ocupó el primer lugar en número de autores entre 2000 y 2005, alcanzó su máximo en 2009, cuando 4,313 autores con filiación venezolana publicaron en Scopus, y desde entonces se redujo de forma sostenida, con una pendiente más pronunciada a partir de 2018, hasta 1,550 autores en 2023. El estudio atribuye ese retroceso a los crecientes problemas políticos del país y a su impacto en el terreno socioeconómico.
Las redes de colaboración venezolanas declinaron después de 2009 por la misma causa, y en los últimos siete años su eje se desplazó desde España, Estados Unidos y Francia hacia países sudamericanos. Colombia, en cambio, mantiene la red más extensa y densa, con Estados Unidos, España y Brasil como socios principales, y la del Perú creció de forma estable desde 2015, evolución que el estudio asocia a la mejora de la macroeconomía y a las políticas de promoción de la ciencia y la tecnología. Estados Unidos fue el principal destino de la emigración en los tres casos, aunque en el venezolano el patrón migratorio también se está desplazando hacia América del Sur.
La respuesta del estudio es que el marco apropiado para el Perú, Colombia y Venezuela es el de la fuga de cerebros, y no el de la circulación que describe a los países centrales, porque faltan el tejido sociotécnico articulado y la masa crítica de investigadores que esa definición presupone. En el caso venezolano, la pérdida de capital intelectual se aproxima además al desaprovechamiento del talento, dado que en un porcentaje alto se trata de emigración forzada por problemas socioeconómicos y políticos. Los autores proponen extender el análisis a otros países periféricos y examinar las políticas, o la ausencia de políticas, de atracción y retención de personal calificado.
Este artículo deriva del estudio Different views of international scientific mobility and collaboration. The case of three peripheral countries in South America: Peru, Colombia and Venezuela, de Iván De la Vega Hernández y José Miguel Zegarra Gamarra, investigadores de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de CENTRUM PUCP Business School.