Emprender en tiempos de crisis: una realidad marcada por el género

Comparte este artículo en

Autoría

Palabras clave

Entrepreneurship, Children, Work–family conflict, Well-being, Crisis, COVID-19

Durante la pandemia, miles de emprendedores enfrentaron una presión inédita. Pero quienes tenían hijos –sobre todo las mujeres– vivieron un nivel de conflicto trabajo–familia y un deterioro del bienestar psicológico mucho mayor. Nuestro estudio revela por qué ocurrió y qué puede hacer el ecosistema emprendedor para evitar repetirlo.

Quien emprende conoce bien la sensación de operar en varios frentes. Pero cuando hay hijos en casa, esa experiencia cambia: trabajo, familia y urgencias conviven en el mismo espacio mental y físico. Para algunos es manejable; para muchos, es un choque de roles constante.

Nuestro estudio, con datos de más de 6,500 emprendedores de 24 países europeos, muestra una realidad silenciosa pero evidente: tener hijos eleva el conflicto trabajo–familia y reduce el bienestar psicológico, y este efecto es significativamente distinto para hombres y mujeres.

Qué hicimos y cómo lo hicimos

Analizamos tres rondas de la encuesta Living, Working and COVID-19 (2020–2021). Distinguimos entre emprendedores con y sin hijos, y medimos:

  • Conflicto trabajo–familia
  • Bienestar psicológico
  • Diferencias entre hombres y mujeres
  • El rol de las redes familiares y culturales (embeddedness)

Qué encontramos (y por qué es relevante)

1. Tener hijos y emprender incrementa claramente el conflicto trabajo–familia

En nuestro estudio, quienes tenían hijos reportaron niveles mucho más altos de conflicto entre las demandas laborales y familiares. La clave no está en la crianza, sino en la simultaneidad: tareas del negocio y necesidades del hogar compiten por el mismo tiempo.

Un ejemplo común lo ilustra: una reunión decisiva interrumpida porque un hijo necesita ayuda inmediata. No es una interrupción; es una doble responsabilidad imposible de ser atendida a la vez.

2. Ese conflicto reduce el bienestar psicológico

El impacto no proviene directamente de los hijos, sino del conflicto entre roles. Es decir, hay una cadena:

Tener hijos y emprender → Mayor conflicto trabajo-familia → Menor bienestar

A mayor tensión entre demandas, menor bienestar reportado, incluso entre emprendedores, que son personas habituadas a altos niveles de presión.

3. Las mujeres emprendedoras cargan con el impacto más alto

Uno de los hallazgos más consistentes: las mujeres emprendedoras con hijos enfrentan más conflicto y peor bienestar que los hombres en la misma situación.

Esto refleja la desigual distribución del trabajo de cuidado en casa, que se intensifica en contextos de crisis y aumenta la carga emocional y logística sobre las mujeres.

El emprendimiento no elimina las desigualdades; las hace visibles.

4. Las redes familiares y culturales pueden amortiguar el conflicto

El embeddedness es uno de los aportes más relevantes del estudio.

En entornos donde las normas culturales pautan que familia y comunidad provean apoyo tangible (cuidados, tareas de casa, acompañamiento) el conflicto baja, especialmente para las mujeres.

En contextos con menor soporte, el conflicto se intensifica y el bienestar cae. El apoyo no es un extra: es un amortiguador estructural.

5. Los emprendedores sin empleados estuvieron más expuestos


Los llamados “solo-preneurs”, sin posibilidad de delegar, vivieron niveles aún mayores de conflicto y tuvieron menos margen para distribuir la carga.

Qué aplicaciones prácticas se pueden derivar

Para emprendedores y emprendedoras

  • Definir fronteras claras entre trabajo y vida personal (horarios, espacios, reglas).
  • Conversar y redistribuir responsabilidades familiares.
  • Detectar señales tempranas de desgaste: irritabilidad, agotamiento, falta de concentración.

Para ecosistemas de emprendimiento

  • Crear programas específicos para madres y padres emprendedores.
  • Ofrecer mentorías y actividades compatibles con horarios de cuidado.
  • Impulsar comunidades de pares para compartir estrategias y apoyo.

Para redes familiares

  • El apoyo puede ser pequeño pero crucial: recoger a un niño, resolver un trámite, liberar una hora de trabajo concentrado.
  • Importa más la consistencia que la magnitud.

Para políticas públicas

  • Integrar el cuidado infantil en los programas de apoyo al emprendimiento.
  • Reconocer riesgos diferenciados para quienes emprenden con hijos.
  • Reducir brechas entre emprendedores y emprendedoras en el acceso al soporte.
  • Y lo que es más importante: apoyar a los padres/madres emprendedores no es solo un objetivo social, sino una inversión directa en productividad y resiliencia económica.

Emprender con hijos no es solo un reto profesional: es un desafío estructural donde tiempos, roles y expectativas chocan. Nuestro estudio muestra que ese choque afecta el bienestar y lo hace de forma desigual para mujeres y hombres.

También indica una ruta clara: el apoyo familiar y comunitario marca la diferencia. Si queremos ecosistemas emprendedores más resilientes, debemos mirar no solo el negocio, sino la vida que sostiene ese negocio.

Puedes leer más publicaciones sobre el Centro de Investigación en Liderazgo Socialmente Responsable, Mujer y Equidad

Relacionados

Buscador