En este escenario, la tecnología, la innovación y la gestión del talento emergen como pilares estratégicos. Pero ¿qué estrategias tecnológicas realmente funcionan? ¿Qué tipo de innovación impacta en los resultados? ¿Y qué rol juegan las mujeres en los equipos directivos y mandos medios?
Este estudio, basado en datos de más de 1.700 empresas manufactureras de siete países sudamericanos, aporta evidencia empírica para responder estas preguntas. Sus resultados permiten extraer lecciones relevantes tanto para directivos como para responsables de políticas públicas.
Estrategias tecnológicas: ¿Desarrollar o adquirir?
Las empresas pueden innovar de distintas maneras. Algunas apuestan por desarrollar conocimiento internamente, invirtiendo en investigación y desarrollo (I+D). Otras optan por adquirir tecnología externa, por ejemplo, mediante licencias de uso provenientes de empresas extranjeras. Tradicionalmente, estas estrategias se han presentado como alternativas. Sin embargo, la evidencia sugiere que no son excluyentes.
El estudio muestra que tanto la inversión en I+D como el uso de tecnología licenciada están positivamente asociados con el desempeño empresarial, medido a través de ventas y utilidades. Es decir, las empresas que combinan la creación interna de conocimiento con la adopción de tecnologías externas tienden a obtener mejores resultados.
Este hallazgo es especialmente relevante en economías emergentes, donde muchas empresas —en particular las pequeñas y medianas— carecen de los recursos necesarios para sostener procesos intensivos de I+D. Para estas empresas, acceder a tecnología externa puede ser una vía rápida y efectiva para cerrar brechas tecnológicas y mejorar su competitividad.
Innovar no siempre garantiza mejores resultados
Un resultado particularmente llamativo del estudio es que no toda innovación se traduce automáticamente en un mejor desempeño económico. Si bien una alta proporción de empresas reporta haber introducido innovaciones de producto o de proceso, solo la innovación de producto muestra una relación positiva y significativa con las utilidades.
En contraste, la innovación de procesos -orientada a mejorar la eficiencia productiva- no presenta una asociación clara con mejores resultados financieros en el corto plazo. Esto puede deberse a varias razones: dificultades de implementación, falta de capacidades complementarias o limitaciones para traducir las mejoras internas en ventajas comerciales visibles.
La evidencia sugiere que, en muchos casos, las empresas sudamericanas innovan, pero enfrentan obstáculos para capturar valor económico de esas innovaciones, especialmente cuando no están acompañadas de capacidades comerciales, organizacionales o estratégicas adecuadas.
Mujeres en la gestión: el nivel importa
Más allá de la tecnología y la innovación, el estudio introduce un factor clave y todavía poco explorado en la región: el rol de las mujeres en los equipos de gestión.
Los resultados muestran una diferencia clara según el nivel jerárquico. La presencia de mujeres en cargos directivos intermedios se asocia positivamente con el desempeño de las empresas, tanto en ventas como en utilidades. En cambio, la presencia de una mujer como máxima directiva no muestra una relación positiva con los resultados empresariales.
Lejos de interpretaciones simplistas, este hallazgo apunta a dinámicas organizacionales más complejas. Los cargos de gestión intermedia suelen ser cruciales para la implementación efectiva de estrategias tecnológicas e innovadoras. En estos niveles, estilos de liderazgo más colaborativos, habilidades de coordinación y capacidad de ejecución —atributos frecuentemente asociados a equipos diversos— pueden marcar una diferencia sustantiva.
En contraste, las mujeres en posiciones de alta dirección siguen siendo minoría en la industria manufacturera sudamericana. Esta subrepresentación puede limitar su margen de acción real, generar mayores presiones de desempeño o reflejar barreras estructurales que atenúan su impacto en los resultados.
Implicancias para empresas y políticas públicas
Los hallazgos ofrecen varias lecciones prácticas. Para las empresas, sugieren la conveniencia de adoptar estrategias tecnológicas equilibradas, combinando desarrollo interno y adquisición externa de tecnología, y de priorizar la innovación de producto como palanca de rentabilidad. Asimismo, destacan el valor estratégico de promover la diversidad de género, especialmente en los niveles donde se toman decisiones clave, como los mandos medios.
Para los responsables de políticas públicas, los resultados refuerzan la necesidad de diseñar instrumentos diferenciados de apoyo a la innovación, considerando el tamaño de las empresas y promoviendo mecanismos de transferencia tecnológica accesibles para las pymes. Del mismo modo, avanzar en políticas que favorezcan una mayor inclusión de mujeres en cargos de gestión puede contribuir no solo a la equidad, sino también al desempeño económico.
En suma, mejorar la competitividad de la industria sudamericana no depende de una única receta. Requiere combinar tecnología, innovación y talento humano, entendiendo que las decisiones estratégicas —y quiénes las implementan— importan tanto como las inversiones realizadas.
Referencias:
Seclen-Luna, J.P., Moya-Fernández, P., Kuschel, K., and Brenes, R. (2026). Assessing Technological Strategies and Innovation in South American Manufacturing Firms’ Performance. The Role of Women Managers. Management Research, The Journal of the Iberoamerican Academy of Management. DOI: 10.1108/MRJIAM-07-2025-1766